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Bjon Borg decía
que si un jugador podía ejecutar un golpe dos veces bien el
realizarlo 50 veces más correctamente solo dependía de la decisión
para hacerlo y una buena concentración. Entonces cualquier jugador
bien entrenado puede realizar 50 excelentes golpes. ¿ Pero cual
es diferencia entre un jugador Profesional y un gran Campeón?
Es que el campeón lo puede realizar en momentos de gran Presión. En
el último punto del partido de la copa Davis entre Argentina y
Croacia, pudimos observar como un excelente jugador como Tucksar
llevo a Juan Chela a un dramático cuarto set y ahí vimos la
diferencia entre un campeón y un jugador profesional. Juan en el
momento de más presión no fallo, se mantuvo firme y se llevo la
ansiada victoria.
La pregunta es:
¿Qué ocurre en las situaciones de presión?
Los
jugadores realizan tres errores típicos en situaciones de presión:
1.
Permitir que el
pensamiento se dirija al futuro.
2.
Preocuparse por el
resultado.
3.
Intentan arriesgar
demasiado
Las distracciones suelen ser uno de los motivos más típico que nos
perjudican cuando estamos en una competición. Y lo peor de todo es
que, una vez distraído, el jugador ya no consigue hacer una o
varias de las cosas que normalmente lleva a cabo. De repente deja de
realizar la rutina de concentración que estaba llevando a cabo
hasta entonces y se olvida de su plan de juego. Muchas veces, bajo
presión, el jugador deja de pensar en su táctica y comienza a
repasar un listado de errores a evitar, (es como ir al supermercado
con la lista de cosas que no quiere comprar). Se vuelve tenso y
cuidadoso, pierde el ritmo y la fluidez en su juego.
Cuando en una situación de presión comiences a notar que te sudan
las manos y que tu corazón se acelera, que tu dialogo interno
comienza a ser negativo, en lugar de intentar calmar tu corazón,
intenta pensar únicamente en la pelota que vas a golpear en ese
preciso momento. Los grandes jugadores profesionales saben
que deben enfocar su mente, dejar a un lado las distracciones,
atender su rutina y su estrategia tan meticulosamente como lo haría
en un día de entrenamiento un día que nadie le está mirando. Es
posible que el cuerpo mantenga la excitación, pero la mente no
deberá estarlo.
En ocasiones también escuchamos frases como “hay que intentar un
golpe que aguante bien la presión”. Si un golpe es lo bastante
bueno para repetirlo en el campo de prácticas, también lo es bueno
para repetirlo en un torneo, siempre que los pensamientos del
jugador permanezcan estables. Los golpes no son los que
aguantan la presión; son los jugadores.
¿QUÉ HACER PARA
QUE LA PRESIÓN DE LA SITUACIÓN NO TE VENZA?
Sitúate en el
presente y mantén la mente totalmente enfocada en la pelota que
viene hacia vos: si vas ganando el partido, no pienses con quién te
tocará en la siguiente ronda, o dónde vas a ir a celebrarlo…Si vas
perdiendo, no empieces a pensar en perder el partido o en lo bien
que tu oponente ha jugado los últimos golpes.
Evita los pensamientos automáticos, como pensar en que el ritmo de
tu juego debe ser uno u otro, en la
técnica de cómo ejecutar un golpe….Procura estar relajado que el
golpe saldrá solo.
Limítate a
seguir tu rutina y tu plan de juego. No lo cambies por nada del
mundo, aunque vayas por detrás en el marcador. No te arriesgues
innecesariamente. Agassi dice que en los momentos de gran presión él
juega fuerte, cruzado y espera la bola le quede corta para jugar
paralelo. Si su oponente está ansioso y no soporta la presión se va
apurar y va a intentar un tiro paralelo en una pelota difícil de
cambiar (recuerden que lo más complicado es cambiar la dirección de
la pelota) y va a errar.
Por último, otra de las cosas que más nerviosos ponen a un tenista
es el juego de los adversarios. Puedes estar concentrado y optimista
porque ves que las cosas te salen como tú esperas, pero de repente
tu oponente gana un punto que vos debías ganar.
Sorprendido, te pones nervioso y cada vez más presionado para
hacerlo bien. Atiende esto: un tenista debe suponer SIEMPRE que
su oponente va a efectuar el mejor golpe posible. Entonces, si eso
ocurre, estarás preparado para soportarlo.
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